Las 3 novelas latinoamericanas que deberías leer en algún momento de tu vida

Alejandro Zambra, Dolores Campos y Andrés Neuman se robaron el corazón de miles de lectores alrededor del mundo y eso tiene una razón: lograron tocar las fibras de cada persona que leyó sus libros.

Podríamos arrancar esta nota diciéndote que estas son las tres mejores novelas para leer antes que termine el 2022 o que son esas publicaciones aclamadas por la crítica y por el público que no deberías perderte. Pero, no te vamos a mentir porque, aunque todo eso que mencionamos antes es verdad, fueron elegidas porque sencillamente creemos que son de los mejores libros latinoamericanos que se escribieron en los últimos años. Y obvio que es subjetivo, pues el arte siempre lo es. 

 

Fractura, de Andrés Neuman – Esa novela que no sabías que necesitabas, hasta hoy 

Todas las cosas rotas tienen algo en común: una grieta las une al pasado. Esa línea fue escrita por Andrés Neuman, un novelista argentino que con una capacidad casi aforística para representar mundos disímiles y complejos, escribió una novela de casi quinientas páginas que está construida con un nivel de precisión y de cuidado que pocas veces se encuentra.

Una reseña común y corriente o una nota común y corriente te recomendaría un libro simplemente porque fue muy vendido o porque su autor es mega famoso. Fractura cumple con esos requisitos. Andrés Neuman también. Pero eso no alcanza para que un libro sea inolvidable. ¿Cuántos textos sublimes quedan perdidos en rincones de una librería? Millones, más de los que nos podemos imaginar. 

Sin embargo, Fractura es esa novela que no podés parar de leer porque todo en ella te cautiva; un personaje principal lleno de particularidades, un contexto histórico (varios, en realidad) que te atrapa, cuatro amores inolvidables y una prosa que te deja siempre esperando más.

Neuman ya habitó el registro de la herida, y si bien ello está más explorado en Hablar solos, en Fractura se permite hacerlo desde una mirada mucho más jocosa y es probable que en te encuentres leyendo una escena dramática y se te escape una risa tímida. 

Fractura es una novela que dialoga directamente con el amor, el clima político y la heterogeneidad cultural. Estos tres pilares se apoyan en tres elementos narrativos que son los que terminan desencadenando la historia: cuatro mujeres que narran en primera persona la vida de un hombre, un hecho que desencadena el resto de los sucesos que se dan en la novela (la “caída” de las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial) y un personaje extranjero que vive en distintos lugares del mundo.

El señor Watanabe se encuentra atravesando los últimos años de su vida en Japón mientras algo se quiebra, afloran los recuerdos de su niñez en Hiroshima y Nagasaki. Este hombre, que es un sobreviviente de dos tragedias, está por atravesar la tercera: el accidente de la central nuclear de Fukushima. Sí, esto podría ser tranquilamente todo el argumento de la novela, pero no lo es. Con Andrés Neuman detrás, claramente no lo es. Esto es solamente el comienzo. Y no solo del libro, sino también de un viaje literario que no vas a olvidar.

Poeta Chileno, de Alejandro Zambra, o el reflejo del vínculo con un padrastro

Una novela estructurada en cuatro capítulos. Una narrativa que descansa en un vínculo poco explorado en la literatura. Un juego entre dos géneros que se entrelazan y se disputan lugar en cada renglón. Podríamos decir que Poeta Chileno habla sobre Gonzalo, un escritor aficionado que quiere convertirse en poeta. O podríamos decir que Poeta Chileno habla sobre dos personas que se reencuentran después de muchos años y se atreven a amarse. También podríamos decir que Poeta Chileno cuenta la historia de un hombre que no encuentra su rumbo. Todo eso es preciso, pero también es incompleto. Como todas las buenas novelas, siempre hay un argumento central y luego otras líneas narrativas que van por lo bajo. 

Todo lo mencionado anteriormente, son las líneas argumentales que corren por la banquina. Poeta Chileno habla de algo fundamental, importante y poco abordado: la relación padrastro-hijo.

¿Cuántas novelas leíste en tu vida que abordan el vínculo entre un padrastro y su hijastro? Me arriesgo a decir que ninguna, o muy pocas. Te sobran los dedos de una mano.  

Gonzalo es un “poetastro” que quiere ser poeta y un padrastro que se comporta como si fuera el padre biológico de Vicente. Pero Gonzalo es, también, el reflejo de la mitad de la población que creció en una familia con padres separados, con una madre viuda o con una figura paterna ausente.

Gonzalo es, en efecto, un profesor de literatura y aspirante a poeta que se reencuentra con su primera novia -Carla- que tiene un hijo de seis años -Vicente- y decide hacerse cargo de él.

Con el correr de las páginas el niño crece, se convierte en joven y también va a interesarse por la poesía. En el medio Vicente conoce a una periodista norteamericana llamada Pru, que está en Santiago de Chile un poco perdida y decide hacer una crónica sobre la escena poética chilena. La poesía está ahí. todo el tiempo está ahí. Es una novela, sí, pero que se tiñe de poesía.

“No sé si hay algún país en el mundo donde los poetas ganen dinero. ¿Dinamarca? ¿Hay poetas en Dinamarca? Si los daneses son tan felices, no creo, para qué necesitan poetas si son tan felices”, es tan solo uno de los fragmentos que se pueden extraer y que si bien no son una típica frase de Instagram, te llaman, te dan nostalgia, te hacen sonreír y todo eso sucede en el 

mismo momento. Eso es Zambra.

Peritos de una Fuga, de Dolores Campos. O De una sanación.

“He decidido apagar la luz después de una vida entera dejando el velador encendido para que la oscuridad no me alcance. Me he rebanado los miedos. Me he arrancado los peros”, dice Lolita mientras le habla no a uno, sino a miles y miles de lectores que quieren dar un salto hacia al abismo y sanar.

Peritos de una Fuga relata todos los huecos, hendiduras y agujeros que le provocaron a Lolita espacio suficiente para la fuga del alma hacia el deseado terreno de la libertad, la verdad. 

Una escritora que va por los márgenes del circuito oficial pero que llena teatros y vende miles de libros sin una gran firma editorial detrás. Una narrativa distinta. Dolores Campos es una escritora argentina que cosecha más de 50 mil seguidores en Instagram y que se define a sí misma como una “

Peritos de una fuga no es solamente una novela larga. Peritos de una fuga no es un libro más. Peritos de una fuga es una historia importante, una historia urgente, una historia que podría ser tranquilamente la de cualquier otra persona. Pero es la historia de Lolita y es, también, la historia de muchos niños.

¿Cómo se hace para hablar de un abuso en la infancia sin caer en lugares que ya fueron explorados por la literatura? Esa respuesta la tiene Dolores Campos, quien encontró su camino para sanarse y para gritarle a todos sus lectores algo importante: NO ESTÁN SOLOS. 

Su narrativa tiene ese no sé qué, sus juegos de palabras se funden en cada párrafo y la autora termina creando ciertos códigos que solo ella y sus lectores entienden. ¿Quién es Helena? ¿Quién es Beltrán? ¿Qué es un brote literario masivo? Solo queda leerla para acompañarle en su proceso de sanación, para sanar uno mismo y para entender un diccionario creado por ella y que solo sus lectores entienden a la perfección.

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