Historias de grandes amores Latinos: Frida Kahlo y Diego Rivera

«Mi muy Diego mío: no pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, te escribo para decirte que te libero de mí, sé feliz y no me busques jamás.Si de algo quiero tener el gusto antes de morir, es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín.Se despide quien le ama con vehemente locura. Su Frida».

Así de controversial, tormentoso y apasionado fue su amor.

En los albores del siglo XX, durante los años postrevolucionarios, México hervía de ideas convulsas, conflictos sociales, económicos y culturales, y las aulas de las universidades eran un reflejo de lo que sucedía en el exterior. 

Frida Kahlo tenía 15 años cuando lo vio por primera vez a él, de 34. Diego Rivera era un pintor reconocido y experimentado, que pintaba un mural en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria donde Frida era estudiante. Nada más inconveniente en ese escenario donde la joven sentenció: «mi sueño es tener un hijo con usted».

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació el 6 de julio de 1907 en la Ciudad de México y a los seis años contrajo poliomelitis. Este fue el inicio de una vida de sufrimiento, que marcó su personalidad. A los 18 años un tren la arrolló: se fracturó la columna en tres partes, se aplastó la cadera y uno de sus pies quedó hecho añicos. Treinta y dos operaciones la volvieron fuerte ante el dolor físico que iba a ser su sombra eterna.

Ambos eran artistas. Sin embargo, eseamor por el arte llegó a sus vidas de manera diferente. Mientras Diego recorrió el mundo aprendiendo y estudiando, además de casarse dos veces, y entre amantes y esposas, tener cuatro hijos, Frida realizósus primeras pinturas desde la cama, durante sus convalecencias. 

Cuando pudo levantarse, recordó al que le dijo que iba a ser el padre de sus hijos y decidió llevarle sus primeros trabajos. Diego quedó impresionado con su talento y seguramente con la personalidad de esa minúscula artista. 

«Diego, baja», le gritó al pie del andamio. «No vengo a coquetear ni nada aunque seas mujeriego. Vengo a enseñarte mis cuadros». La pasión por arte los llevó a un amor desenfrenado, fuera de contexto, con permisos que los enfrentaban y unían al mismo tiempo. Cuatro años más tarde contrajeron matrimonio y la fiesta se realizó en la casa de la ex de Diego, Lupe Marín. Los novios inauguraron formalmente una historia de amor tortuoso y pasional. Ya no podrían vivir uno sin el otro.

Se mudaron a una casa doble: la casa azul de Frida y la rosada de Diego, unidas por un puente que cruzaban para verse. Frida le escribía lo que no podía decirle en la cara y cuando diez años después del casamiento, decidieron divorciarse Frida anunció: “Han ocurrido dos accidentes en mi vida. Uno es el del tranvía; el otro, es Diego. Diego fue el peor de todos”. Sin embargo, biógrafos y estudiosos se la pareja coinciden en que el siguiente año separados, fue el año de mayor lealtad entre ambos.

«Te quiero más que a mí misma y no sé ni qué hacer sin ti, hasta que no ahueque el ala te querré», le escribía en Frida a su exmarido. Y no aguantaron más. Un año más tarde, volvieron a casarse. 

Ella quería a Diego tal cual era, no pretendía cambiarlo. Eran socios, amantes, amigos, colegas. Vivían un acuerdo entre ellos y así lo mantuvieron.Nunca tuvieron hijos. Ella llevaba las cuentas de la casa, y la correspondencia de las amantes de Diego.

«Ella fue la poesía misma y el genio mismo. Desgraciadamente no supe amarla a ella sola, pues he sido siempre incapaz de amar a una sola mujer» escribió el pintor.

Diego Rivera era el pintor de las grandes obras, de la vida y memoria colectiva de los pueblos, Frida en su obra fue íntima, hablaba de sí misma, de sus penas únicas y suyas. Hasta físicamente, Diego era el elefante, y Frida la paloma. Tal vez por eso, el amor que se tuvieron alcanza la categoría de legendario, como ellos mismos. 

Frida murió en la casa Azul, a los 48 años. Sus últimas palabras fueron para Diego. «Es todo, ya puedo ir tranquila, en paz.Se despide quien le ama con vehemente locura. Su Frida”.

Diego falleció tres años más tarde. «Tuve la suerte de amar a la mujer más maravillosa que he conocido», dijo. Así terminaba este amor indescifrable y único.

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