EMPODERARNOS sin ser nuestra piedra en el camino

Crecer en el año 2022, en plena era digital, a un clic de conseguir lo que sea, donde todo vuela menos nosotras.

Y sí, nos replanteamos la familia, la maternidad e incluso trabajos donde no somos felices pero soñamos con tirarnos a la pileta y emprender. Se esperan solo logros y triunfos para poder mostrarle a quien nos mira que sí podemos. 

Cuando nos tropezamos con nosotras mismas

Mucho se habla del poder femenino y del amor propio, pero hay realidades muy distintas como personas en el mundo. Muchas de nosotras podemos vernos frustradas ante tal avance, en donde terminamos creyendo que esto de “empoderarse” es algo que deberíamos poder hacer todas, lo cual lo convierte en una carga y no en un logro personal para disfrutar. 

¿Ser una mujer fuerte es uno de los requisitos  para este 2022?

Algo que debió ser siempre, pero que cada vez está más marcado. ¿Fuertes? Todas lo somos, solo que muchas no podemos verlo y se nos vuelve en contra. Criamos hijos solas, llevamos una carrera universitaria adelante, trabajamos o estudiamos, pero darnos el mérito no es tarea fácil. Lo fácil es pensar que esto no cuenta y que lo que cuenta es gritar al mundo lo que hacemos, como esas mujeres que ante nuestros ojos muestran esa fortaleza que nos falta. Estamos en tiempos de aceptación, donde cada uno de nuestros problemas cuentan. Así, debemos reconocer y darnos cuenta del error para entender que todas las voces cuentan. Algunas gritan y representan, convirtiéndose en nuestros referentes de apoyo e inspiración, y otras quizás hacemos patria desde nuestro lugar. Ser fuerte implica lo que hacemos día a día, eso que quizá nadie sabe, con lo que luchamos a diario, lo que hacemos aunque nos robe algunas lágrimas, pero donde siempre son más las sonrisas. 

Es hora de A(R)MARNOS:

Esta lucha femenina viene de años, donde se pierde pero es más lo que se gana. No seamos nuestras propias impostoras, no nos minimicemos ante nada y reconozcamos nuestro valor. Aceptarnos, aunque suene muy trillado, es la realidad que nos va a permitir dar el paso al amor propio. No tenemos que arreglarnos, porque no somos una máquina que está rota, somos humanas, somos mujeres… Empezar a mimarnos y no a compararnos, es otra linda idea. Las comparaciones nunca son buenas. Acá no vale la edad ni el tiempo que nos tome lograr una meta, lo que valen son nuestras ganas de ir por más y de cumplirlas, que cada vez que nos digan “no” y se cierre la puerta, podamos encontrarnos en nosotras mismas y veamos que podemos crear nuestra propia puerta con ventana incluida, demostrándonos que sí podemos, aunque a veces existan los no. 

DESTACADO: “Quiero estudiar y hacer lo que me gusta, quiero ser mamá y dedicarme a mis hijos al 100 %, quiero dar todo en mi trabajo para tener éxito y así muchas otras voces donde cada una cuenta y donde ninguna es más o menos importante que otra”.

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